La luz de la luna devuelve la magia a Bonilla de la Sierra. Esa misma luna que alumbró los periodos más emblemáticos que marcaron su pasado, fiel guardiana de secretos dormidos. Hoy la historia despierta ante un nuevo amanecer. Sale de su letargo reivindicando su papel de la mano de un nuevo libro: “Memorias de Bonilla, su historia, su arte y sus gentes”, en el que sus seis autores: un diputado, un arquitecto, un arqueólogo, dos historiadores y un estudiante de historia muestran cómo fue este territorio desde la prehistoria hasta 1975, aproximadamente.

Eduardo Duque, Jesús Gascón, Francisco Fabián, Serafín de Tapia, Raimundo Moreno y Carlos Jiménez-Torres nos transportarán al tiempo más antiguo. Nos adentrarán en la cultura romana, en la época altomedieval o en la baja Edad Media. Nos sumergirán en el esplendor del siglo XVI, al tiempo que irán desgranando los acontecimientos más importantes de los siguientes siglos hasta prácticamente finales del XX.

Una obra en la que arte y arquitectura serán piezas fundamentales, así como la industria. Y en la que no podía faltar un estudio sobre los hidalgos de Bonilla y su heráldica.

En el capítulo final se reflejarán las costumbres de la villa, al tiempo que se hará alusión a sus habitantes.

La expectación máxima, de un público ávido por conocer los entresijos de la vida que rodeó a sus antepasados, se hizo patente ante una colegiata de San Martín, repleta en su presentación. Sed de conocer. De obtener respuestas a un gran número de preguntas.

En septiembre la luna volverá a iluminarnos, esta vez con la publicación de este nuevo libro de Bonilla. Seremos testigos indirectos, por fin, de la senda que rigió el destino de este pueblo único, de principio a fin, aún a sabiendas de que la luna seguirá guardando algunos de sus secretos: esos que obispos, cardenales, reyes, hidalgos… se llevaron consigo. Y así, entre página y página volveremos a épocas pasadas siendo conscientes de que al llegar a la última tendremos la sensación de querer más.

Pero la historia no acaba ahí. Se forja día a día. A partir de este momento debemos ser conscientes de nuestra obligación de recoger el testigo. De luchar y trabajar por un pueblo que no puede perderse en el tiempo.

El abogado Peter Drucker dijo una vez que “la mejor manera de predecir el futuro es creándolo”. Hagámoslo juntos. Luchemos contra sus mayores amenazas para que ni la despoblación ni la minería a cielo abierto pongan la puntilla a una decadencia que comenzó en el siglo XIX.

Bonilla vuelve a vibrar cuando nos une de nuevo. Cuando el eco del pasado resucita en cada uno de los descendientes de los bonillenses anónimos que contribuyeron a dar forma a esta maravillosa villa. Sigamos su estela bajo el hechizo de la luna, siendo conscientes de que Bonilla merece lo mejor. La vida empieza hoy. No perdamos un solo segundo…

Comencemos a escribir nosotros mismos el prólogo del que podría ser otro nuevo libro de Bonilla para las generaciones venideras.

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