Dos molinos reunidos en un mismo conjunto y la memoria del agua que movía Bonilla.
Aunque se hable habitualmente del Molino de Chuy en singular, el libro describe dos instalaciones similares unidas en un mismo volumen, en la margen derecha del Corneja. Cada una contaba con su propio sistema de entrada y salida del agua.
Junto a la maquinaria se encontraban las viviendas y las cuadras. Mampostería tradicional y cubiertas de teja relacionan el conjunto con la arquitectura de trabajo del valle. Su historia es también la de quienes molían el cereal y vivían allí.


La cacera conducía el agua por gravedad durante unos 500 metros y se dividía poco antes de llegar a los dos cubos. Cada molino tenía un cárcavo independiente: el espacio inferior donde actuaba el mecanismo hidráulico.
La altura y la conducción permitían aprovechar la fuerza del agua. La disponibilidad de caudal condicionaba la temporada de trabajo; por eso los molinos no necesariamente funcionaban durante todo el año.
No se conoce la fecha exacta de construcción. El capítulo encuentra referencias a los molinos de Chuy en el siglo XVI y los vincula entonces al obispo Francisco de Soto y Salazar. Para mediados del XVIII recoge la propiedad de una marquesa de Piedrahíta.
En 1821 el marqués de Hormaza los vendió a Mateo Valverde. El estudio señala que la molienda continuó entrado el siglo XX y describe la restauración de la maquinaria por su propietario. Esa descripción corresponde a la investigación publicada en 2022, no a una garantía de funcionamiento o apertura actual.
Las ordenanzas del siglo XVI regulaban obligaciones de los molineros, como recoger el grano de la villa, pesarlo y devolverlo una vez molido. El oficio conectaba casas, caminos, mercados y río.
La cifra de hasta siete molinos ayuda a imaginar el trabajo y las relaciones que generaba el río. El Catastro de Ensenada aporta información sobre los molinos del término, sus propietarios y las familias que los atendían.
No todos los dueños vivían en Bonilla ni trabajaban personalmente la instalación: el arrendamiento formaba parte de esta economía. La historia de los molinos reúne así aprovechamiento del agua, rentas, transporte y alimentación.
Consulta la autorización y disponibilidad de sus titulares. El molino no forma parte automáticamente de la visita guiada municipal ni se publica aquí un horario de apertura.
Fuente: Jesús Gascón Bernal, Memoria de Bonilla (2022), pp. 456–460; Serafín de Tapia, pp. 197–198. Fotografías reproducidas del libro con identificación de figura y página.