
Un perímetro que aún se reconoce
El estudio de Jesús Gascón describe un recinto poligonal irregular, adaptado a una suave loma. La fortaleza forma parte del frente norte, donde se conservan los lienzos más continuos. La desaparición de otros tramos explica que hoy no se vea una cerca completa.
La trama urbana permite seguir su lógica: calles, parcelas y pasos conservan señales de la antigua separación entre el interior y el exterior. La Puerta de Piedrahíta es la referencia más clara para comenzar esa lectura.
Una cronología que exige cautela
La primera noticia escrita de Bonilla es de 1224. El capítulo plantea la construcción de la cerca medieval en torno al siglo XIII, aunque recoge propuestas distintas. No debe confundirse esa hipótesis con una fecha de obra demostrada para cada lienzo.
Los hallazgos citados en el frente norte muestran que la muralla se impuso a una trama urbana anterior. La villa no nació necesariamente al mismo tiempo que sus defensas.
Cómo se construía
Dos caras de piedra contenían un relleno de cascote, pequeñas piedras y mortero de cal. Las hiladas se regularizaban y se trababan con piezas transversales. Puertas y elementos singulares podían recibir una cantería más trabajada.
Las ordenanzas mencionan una cava y prohibiciones de arrojar residuos. El capítulo advierte que su sección no se reconoce hoy con seguridad y necesitaría documentación arqueológica.
Mirarla durante el paseo
Compara el aparejo de la puerta con el de los lienzos. Observa desde calles y espacios públicos, sin entrar en parcelas ni subir a los restos. Este contenido interpreta el patrimonio conservado; no anuncia un adarve transitable.
Fuentes y créditos
Fuente: Jesús Gascón Bernal, Memoria de Bonilla. Su historia, su arte, sus gentes (2022), pp. 343–375. Síntesis divulgativa. Conocer la obra →









