Bonilla de la Sierra comenzaba el siglo XX con una alta tasa de población. Probablemente este pequeño pueblo medieval nunca imaginó el reconocimiento que un siglo después iba a obtener, al competir con otros lugares por su belleza. Pero quizás lo que nunca supuso fue el efecto devastador de las consecuencias de una despoblación incesante en su territorio.

1900 daba la bienvenida a un nuevo siglo con una población de 1.017 habitantes en este municipio. Una de las más numerosas junto a la de Villafranca de la Sierra, que superaba esta cifra en 59 personas. Bonilla casi doblaba en número al resto de pueblos vecinos. Tórtoles, San Miguel de Corneja o Becedillas, tan solo superaban el medio millar, según datos aportados por Foro-Ciudad.com. Datos basados en información demográfica del Instituto Nacional de Estadística.

Descender de los 1.000 a los 900 habitantes fue cuestión de tres décadas. Los años 30, 40 y 50 los números oscilaron entre los 908 y los 977 empadronados. Pero los años 60 hicieron perder a este municipio más de 200 personas, que migraron hacia las grandes ciudades: Madrid, Cataluña y País Vasco, primordialmente. Polos de una gran industrialización en los dos últimos casos. Madrid más orientada al sector servicios. La tendencia continuó en los años 70, dejando a Bonilla y sus anejos: Cabezas de Bonilla, Pajarejos y Rivera del Corneja con tan solo 417 personas. A partir de ese momento se produjo un descenso lento hasta albergar en los años 80 a tan solo 301 habitantes. Durante diez años: de 1986 a 1996 la población se mantuvo en torno a los 200, pero el siglo XXI lastraría aún más los sueños de la recuperación, superando, con dificultades el centenar de habitantes.

Hoy Bonilla es un claro ejemplo de despoblación con 113 censados en las elecciones de 2019. 2,18 habitantes por kilómetro cuadrado y una media de edad de casi 60 años.

Si desglosamos sus anejos, Cabezas contaba el 1 de enero de 2019 con 24 habitantes, Pajarejos con 16 y Ribera del Corneja con 5.

A esto hay que unir los malos datos en cuanto a defunciones: 71 personas entre 1996 y 2018. El año más nefasto fue 2005, con la pérdida de ocho personas. A lo que habría que unir el escaso número de nacimientos: cinco entre 2002 y 2008.

En 2017 Bonilla, con una renta media de 10.784 euros, ocupaba el escalafón número 200 en cuanto a municipios con mayor fuerza bruta media de la provincia de Ávila, situándose por debajo de Villafranca de la Sierra o Casas del Puerto, cuya renta media superaba los 13.000 euros. O Navacepedilla y Becediillas que contaban con más de 11.000 euros de renta media.

Aunque leve, existe una mínima esperanza para Bonilla y sus anejos. Durante el último año se han llevado a cabo siete nuevos empadronamientos: en su mayoría jubilados que vuelven en busca de sus raíces. Y dos jóvenes menores de 30 años, que acaban de afincarse en Cabezas.

La España despoblada merece una nueva oportunidad. La covid-19 nos está haciendo ver la vida de otra manera. Llevar el teletrabajo al mundo rural. Tal vez esto suponga una nueva oportunidad para nuestros pueblos.

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