Luna que alumbras mi pequeño pueblo, cuida sus rincones. Vela los sueños de aquellos a quienes dejamos esperando nuestro regreso. Acuna en tus brazos a quienes nos echan de menos.

En la quietud de la noche nadie habla. Luna que guardas secretos, sigue callada. No cuentes bonitas historias pasadas, deja que el misterio las envuelva.

Luna llena, cubre de magia el pozo, el castillo, la iglesia, Bonilla entera. Porque nadie como tú, testigo de siglos pasados, puede hacer que recupere el esplendor que un día perdiera.

Bonilla sigue latiendo con fuerza, reivindicando su existencia, con gente noble por bandera y un corazón enorme que siempre defenderá su tierra.

Alguien dijo una vez: “No todos los que sueñan con la luna la alcanzan, pero todos las que la alcanzan sueñan con ella”. Eso nos ocurrió a nosotros, descendientes de esta buena villa, que no podemos dejar de pensar en ti cuando la luna brilla. Y cuando se esconde, Bonilla se ilumina sola, con la grandeza que aportaron los Obispos de Ávila, cuyo recuerdo siempre permanecerá en ella.

Junto a la luna las estrellas. Porque una no sería nada sin las otras, al igual que le ocurre a Bonilla con Cabezas, Pajarejos y Ribera del Corneja.

Luna mágica, tú eres el nexo de unión entre los que estamos lejos y cerca. Porque estemos donde estemos solo tenemos que mirar al cielo y veremos la misma luna, que en ese momento ilumina a uno de los pueblos más bonitos de España: Bonilla de la Sierra.