La lana, el Lavadero y los oficios

Edificio histórico del Lavadero
El Lavadero, reproducido en Memoria de Bonilla, capítulo de Jesús Gascón Bernal, p. 451.

Bonilla también fue una villa de artesanos

El padrón de 1489 recoge perailes, tejedores, un tundidor y un mantero. La producción superaba las necesidades locales y permite hablar de una actividad ligada a intercambios comarcales.

Las ordenanzas del siglo XVI regulaban la calidad del sayal e imponían una marca en forma de V para identificar la fabricación local. Es una buena pista para comprender la reputación del producto y la preocupación por controlar sus características.

El Lavadero no era un lavadero de ropa

El Lavadero del Rosario acondicionaba la lana: necesitaba agua, almacenes y espacios de transporte. Es diferente de los pilones y lavaderos domésticos de la villa. El capítulo plantea una construcción de carácter industrial en el siglo XVIII, sin presentar una fecha cerrada como certeza.

Las normas sobre lavado de paños y enriado del lino muestran el cuidado por separar usos del agua. Las fuentes de abastecimiento no debían servir indiscriminadamente para cualquier trabajo.

La Casa Grande en Bonilla
La Casa Grande. Fotografía de Carlota Cerezo Carrasco, Memoria de Bonilla, p. 455.

La Casa Grande y la fabricación de sayales

Esta casa junto al lienzo norte de la muralla pasó a manos vinculadas al convento de San Matías a mediados del siglo XVIII. Allí se elaboraban tejidos para los hábitos franciscanos. La compra documentada en 1750 y otras referencias posteriores ayudan a seguir el proceso.

Los libros de cuentas del siglo XIX nombran lavanderos, escarmenadores, cardadores, canilleros, tejedores y bataneros. Detrás de una tela había una cadena de trabajos especializados.

Las guerras, los cambios de propiedad y la competencia de otras producciones alteraron la actividad. La casa volvió a manos particulares y se dividió; no se anuncia como una fábrica visitable.

El río como fuente de energía

Molinos, caceras y batanes recuerdan funciones distintas del agua. El molino trituraba cereal; el batán golpeaba y compactaba tejidos. No todos los edificios del río tuvieron el mismo uso.

Para una visita tranquila, enlaza este relato con el patrimonio del agua y con el Molino de Chuy. Los contenidos históricos no suponen autorización para entrar en edificios o fincas privadas.

Un nombre que encontrarás en los paneles

La Casa Grande aparece señalada como Casa de los Torres. El panel la relaciona con la manufactura textil y distingue el lavado de la lana en El Lavadero. No se trata de dos nombres para un mismo edificio.

Bonilla llegó a tener hasta siete molinos

El libro recoge hasta siete molinos en Bonilla: una cifra histórica que ayuda a comprender el papel del Corneja en la molienda del cereal. La ficha de Chuy explica cómo funcionaba uno de estos conjuntos y muestra su cacera y su interior.

Fuentes y créditos

Fuente: Jesús Gascón Bernal, Memoria de Bonilla. Su historia, su arte, sus gentes (2022), pp. 443–465. Síntesis divulgativa. Conocer la obra →

Fuente: paneles interpretativos del Ayuntamiento de Bonilla de la Sierra, con marcas de la Junta de Castilla y León y Nos Impulsa, facilitados en octubre de 2026. Consultar los paneles →

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