Un concejo con derechos y conflictos
La autoridad del obispo convivía con las instituciones del concejo y con los intereses de vecinos y aldeas de la tierra. Las disputas por elegir cargos o administrar justicia muestran una sociedad con negociación y conflictos, lejos de una imagen de poder sin contestación.
La concordia de 1520, promovida durante el episcopado de Francisco Ruiz, articuló la intervención del obispo y la propuesta vecinal de cargos. Las diferencias entre hidalgos y pecheros reaparecieron en los pleitos de la segunda mitad del siglo XVI.
Las ordenanzas organizaban la vida diaria
La recopilación de 1500–1565 trataba asuntos como montes, ganado, agua, tejidos y aprovechamientos. Las vecindades con pueblos próximos buscaban resolver problemas de pastos, leña y relaciones entre términos.
Una norma sobre lavar tejidos o enriar lino permite conectar el archivo con una fuente, un molino y un oficio. Su contenido histórico no debe confundirse con las ordenanzas municipales vigentes.
Aprender y afrontar la necesidad
Fray Francisco Ruiz dotó la alhóndiga en 1528 para ayudar con cereal en momentos de necesidad. La cátedra de gramática impulsada por Francisco de Soto y Salazar en 1572 ofrecía una enseñanza más allá de las primeras letras.
El testamento de Mencía de Carvajal de 1579 destinó rentas a dotes para hijas de vecinos. La ayuda se organizaba con los instrumentos y las desigualdades propias de aquella sociedad. Sancha de Carvajal había dejado en el siglo anterior mandas para un hospital y los pobres.
La sociedad que muestra el Catastro
El Catastro de Ensenada permite reconstruir la economía de mediados del siglo XVIII: cultivos, ganado, oficios, bienes y rentas. Bonilla combinaba trabajo agroganadero, manufacturas y servicios administrativos y religiosos.
Los datos deben leerse según el documento y la fecha concreta. Vecinos fiscales, familias y habitantes no son unidades equivalentes; por ello no se presentan como un censo actual ni se mezclan los recuentos de capítulos distintos.
Cambios y dificultades
Los siglos XVII y XVIII también conocieron crisis demográficas, presión fiscal y dificultades productivas. Los aprovechamientos colectivos y los bienes del concejo tenían importancia para la subsistencia.
La lana, los sayales y los molinos amplían una historia que no puede contarse únicamente a través de obispos y edificios monumentales.
Fuentes y créditos
Fuente: Serafín de Tapia Sánchez, Memoria de Bonilla. Su historia, su arte, sus gentes (2022), pp. 131–205. Síntesis divulgativa. Conocer la obra →









